“Leer la carta de mi hija fue como tener una brújula emocional. Entendí por qué necesitaba tanto tiempo a solas y cómo acompañarla sin forzarla.”
Martina, mamá de Luna (6 años)
“Leer la carta de mi hija fue como tener una brújula emocional. Entendí por qué necesitaba tanto tiempo a solas y cómo acompañarla sin forzarla.”
Martina, mamá de Luna (6 años)