Aries es el primer signo porque coincide con el equinoccio de marzo, el momento en que el Sol llega al grado 0° de Aries y comienza el año astrológico. En el hemisferio norte este momento marca el inicio de la primavera; en el hemisferio sur, el comienzo del otoño. En ambos casos señala un punto de inflexión en la naturaleza: el día y la noche se equilibran y algo cambia.

En astrología, este signo representa el primer impulso de vida, la semilla que rompe la tierra y el deseo que se lanza sin pedir permiso. Por eso sus nativos suelen tener esa energía de estreno constante: arrancan, inician y abren camino donde todavía no hay sendero.

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